El singular aspecto de este marsupial se debe, sobre todo, a su gran
cabeza, en la que se destacan las orejas, pequeñas, cubiertas de pelos
larguísimos y muy divergentes una de otra; los ojos vivos y el hocico,
ancho y chato. El pelaje, muy largo y casi rizado, es espeso, pero
blando, fino y lanoso al propio tiempo. La cara aparece desnuda a lo
largo del tabique nasal y desde el hocico hasta los ojos.
Vive en los árboles más altos, y se mueve con tal lentitud que se le ha dado el nombre de "perezoso australiano"
Vive en los árboles más altos, y se mueve con tal lentitud que se le ha dado el nombre de "perezoso australiano"


